Luces de santitos perdidos

Sin mayor análisis ni contextualización cultural, en la ciudad reducimos como "malas" a todas las luces que aparecen en el campo. Sin embargo, hay luces buenas y malas (o ambas a la vez) luces amarillas, rojas y celestes. Luces asociadas a tesoros perdidos, a los restos de algún antepasado originario, a seres mitológicos, etc.

La presencia de cada luz supone un conocimiento, sabiduría y ritual específico, pero sobre todo una actitud de respeto ante lo sagrado. En ese audio Doña María Saturnina nos cuenta sobre aquellas luces que nos indican que hay un santito enterrado "porque salen de noche los santitos" y la relevanciaque tiene para la persona que lo encuentra. Te invitamos a escuchar y descargar este audio.¡Dejanos abajo tu aporte!

FICHA TÉCNICA
  • ID Nº: RLVLUZ-STO01
  • Clasificación: Relatos Varios/Luces y destellos/Santos
  • Descripción:Luces de Santos enterrados
  • Informante:María Saturnina Oliva, 82 años
  • Lugar y fecha:Tuclame, 03/10/2012
  • Registró: Patricia Rionda
  • Entrevistó: Pablo Rosalía
  • Duración: 4´19´´
  • Formato: audio MP3

Transcripción:

Y Santos que se rompan, ¡No hay que tirarlo! , hay que quémalo. Porque es una cosa bendita.

¡Oh! allá en aquella parte de allá, para el lado Las Chacras, todo eso ¡si han hallao santitos enterraos! siguiendo las lucecitas, porque salen de noche los santitos. En la escuela allá, cuando éramos chicos, había un chico del otro lao del a sierra, y él veía todas las noches una lucecita que salía, así como a la cuadra él la veía de la casa. Sabía levantarse corriendo en la noche y largaba. A veces lo sacaban siguiendo y: Vení, vení Pio, vení, ¿Qué es lo que seguís vos?, ¿te perdiste? No, es un santito que me llama, que decía el niño. Y había un tío que lo siguió una vez, que sabía esconderse para ver hasta dónde había ido él, porque cuando estaba llegando el niño hasta dónde estaba la lucecita se apagaba. El niño dejaba una seña, y al otro día… un tío había hecho un socavón como de tres, cuatro metros, donde había hecho una crucecita el niño, y que dice: Va a ser para mí, es un santito como dice Pio, va a ser para mí. ¡Y no era para él, era para el chico! y llovió, se llenó la zanja de agua. Lo mandaron (al niño) a que fuese a buscar una majada que se había salido del corral, y venía con la majada arriando y al pasar por ahí se para a mirar, estaba con agua la zanja ahí, estaba sacando la cabecita una virgen de Luján ¡Era para el niño! (…) Y mi padre siguió una lucecita que salía cerca de la casa de la cuñada, la casa quedaba como de acá a la ruta (una cuadra y media aproximadamente) una casa de la otra, y él que veía… nosotros éramos chicos todavía, eso nos contaba después cuando estábamos más grandes, que seguía, que seguía esa lucecita, pero que cuando iba llegando a donde estaba la lucecita se desaparecía. Una noche, que alza una cuchilla, que esas cómo son de acero… y se iba. Que le dice mi mamá: ¿Pa´ dónde se va? Me voy a seguir la lucecita, esa lucecita va a ser para mí. Y se va. Cuando iba llegando al tronco de árbol ¡Desapareció la lucecita! Agarra la cuchilla y la tira, ¡cayó plantada en el tronco del árbol!, se vuelve pa´ la casa. ¿Qué hiciste?, que le dice mi mamá. No, mañana ya vas a saber que era. ¡Ahí está, ahí está!, que decía él, ¡es una virgencita!, y ahí dejó una seña. Al otro día, que se levantó, alzó la pala y el pico, ¡en el mismo tronco una virgen así, que estaba enterrada como veinte centímetros para abajo!

Entrevistador – Cómo identifica uno cuando una luz es buena, cuándo una luz es mala, cuándo la luz es de santo….

La luz de santo es blanquecina, y la luz mala es colorada. Eso es lo que me decía mi padre: Cuando vean una luz colorada, persígnense y no la miren más. No tenía que mirar para atrás, nada. Porque el diablo se cruza.

Informante: María Saturnina Oliva, 82 años

Tuclame, 03/10/2012

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